Estatua misericordiosa
La estatua del Niño Jesús de Praga tiene más de 400 años de antigüedad. Representa la encarnación de Dios, la infancia espiritual y la dignidad de Cristo, así como nuestra propia humanidad.
La veneración del Niño Jesús de Praga es una extensión espiritual de la Navidad. Adoramos la encarnación de Cristo, confesamos que Dios tomó forma humana y reconocemos la infancia como parte de ello. “Despojó a sí mismo, tomando forma de siervo y se convirtió en una de las personas. Él era como todo el mundo“(Flp 2, 7). Jesucristo vive toda la vida humana, de principio a fin. En su concepción, nacimiento e infancia encontramos al Dios verdadero, así como en su edad adulta, muerte y resurrección. Jesús adulto, maestro y profesor, apeló a sus discípulos: “si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos” (Mateo, 18,3)
Inicialmente, la veneración fue difundida por la Orden Carmelita. Una copia de la misericordiosa estatua ha viajado a casi cada monasterio. Desde la mitad del siglo XVIII, la veneración del Niño Jesús de Praga se extendió a todos los países del antiguo imperio austrohúngaro. Una segunda ola de veneración surgió en el paso del siglo XIX al XX, cuando la veneración se extendió por el mundo milagrosamente. Esta veneración creció especialmente en España, de donde es originario. Los españoles y portugueses cruzaban el Océano Atlántico con imágenes y estatuas del Niño Jesús, a los países de Sudamérica. Gracias a los misioneros, colonos e inmigrantes europeos, el Niño Jesús de Praga es conocido en India, China, Filipinas y Norteamérica. Hoy en día es venerado especialmente en los países de habla hispana. Noticias de milagros y peticiones cumplidas llegan de todo el mundo.
La estatua tiene 47 cm de altura, es de madera con una superficie pintada de cera. Bajo la cera trasluce el lienzo. Representa al Niño Jesús a la edad de 4-5 años. La cara de la estatua tiene una expresión especial que ninguna copia puede imitar exactamente. Su rostro y el pelo rizado, que originalmente tenía un color oscuro, puede mostrar características árabes, lo que corresponde al origen español de la estatua.
Jesús está vestido con camisas largas, bajo las cuales son visibles sus pies descalzos. Jesús con su mano derecha nos bendice, mientras con la izquierda sostiene el símbolo del poder ante el mundo – un orbe rematado con una cruz. En el centro de la palma de la mano está el del agujero en el que fija una manzana. La estatua está vestida con ropas reales, en el pasado fue adornada con joyas preciosas, procedentes de donaciones de los fieles. La joya más preciada está a día de hoy perdida, una copia del vellocino de oro.
La coronita no está unida directamente con la estatua sino que está montada justo encima del Niño Jesús.
Al Niño Jesús de Praga la gente lo conoce sobre todo en su atuendo real. La forma de vestir al Niño Jesús hace hincapié a en su verdadera humanidad – como cuando la madre viste a su bebé las monjas Carmelitanas visten la estatua. Estas vestimentas indican su divinidad, su majestad sacerdotal y real.
El Niño Jesús es como un obispo en el altar cambia los colores de su vestimenta según el calendario de la iglesia. En general suele utilizar cuatro colores básicos:
Rojo: El color de la sangre y el fuego – para la Semana Santa, Pentecostés y la Fiesta de la Santa Cruz.
Verde: El color de la vida y de la esperanza – durante el entretiempo litúrgico (el color más común).
Blanco: Color de gloria, pureza y santidad – en fiestas de Pascua y Navidad.
Violeta: Color de arrepentimiento- para el período de Adviento y Cuaresma.
En el día de las fiestas de coronación del Niño Jesus se utilizan los vestidos con vestiduras reales y el manto de armiño. En ocasiones especiales, también se utilizan otros colores:
Rosa: Color de la alegría silenciado – puede ser utilizado por el tercer domingo de Adviento y cuarto domingo de Cuaresma
Azul: Se utiliza a veces como un color festivo especialmente para fiestas Marinas.
Oro: De color festivo – puede sustituir a otros colores
Tiene cerca de un centenar de vestidos en su armario, algunos de los cuales no son aplicables. La mayoría de los vestidos son regalos de agradecimiento. Parte del vestuario de Jesús se puede ver en un museo de libre acceso. La tarea de vestir al bebé Jesús se le encomendó a las Hermanas Carmelitas del Niño Jesús, las que también ayudan a los hermanos carmelitanos descalzos a cuidar de este lugar de peregrinación.
La primera capa de ropa es una túnica de lino blanco con agujeros para las manos o con mangas cortas. A veces se adorna con bordados simples o de encaje. La camisa interior se viste a través de la cabeza y se cierra con botones o se ata por atrás.
Por encima se coloca una camisa de color. El corte es como la camisa con mangas de un bebé y el cierre está en la parte posterior. La parte delantera de la misma está ricamente decorada con motivos, a menudo de simbología cristiana. El borde inferior de la camisa se completa con un cordón u otras decoraciones.
En la parte superior se le coloca por encima de los hombros una capa de color que coincide con el de la camisa. La parte izquierda está ligeramente suelta por encima del hombro mientras que el lado derecho está bendiciendo con la mano, por lo que es visible la parte inferior del manto. La capa decorada se suele poner de tal manera que el lado izquierdo da la cara y el lado derecho el revés. Pero otras capas se colocan por encima de los hombros mostrando solo la parte exterior. El revés está formado por el forro. La decoración se concentra en las partes laterales superiores y los bordes de la capa suelen estar decorados de forma similar a la parte inferior de la camisa.
Al final en las manos y en el cuello se coloca la golilla. En la golilla se utiliza el encaje. En la palma de la mano izquierda se le coloca el orbe real y la manzana y por encima de la cabeza se le coloca la corona.
La coronación del Niño Jesús expresa la creencia de que el Niño Jesús es el rey misericordioso del mundo.
La celebración de la coronación de la estatua del Niño Jesús se celebra anualmente el primer domingo de mayo. El Niño luego expuesto durante sábado y domingo en el santuario expuesto a los creyentes para que puedan hacer sus oraciones. La misa principal de la peregrinación se celebra el domingo a las 10 horas. La celebración de la coronación se celebra 3. 5. 2026.
Esta celebración tiene sus orígenes en la historia. Un gran admirador del Niño Jesus fue el la dinastia de los condes Martiniz. Gracia a su iniciativa en 1651 se llevó a cabo una procesión con la imagen del Niño Jesús de Praga por las iglesias de la ciudad. En el año 1655 el obispo de Praga corono solemnemente la estatua, la cual hizo hacer el mayor de los burgraves del reino checo, Bernard Martiniz. La nueva corona llegó al Niño Jesús en la ceremonia de coronación en 1820. La corona del Papa Benedicto XVI., que se puso en su visita a Praga en 2009, luego expuesta in museo.
Según las fuentes, la estatua del Niño Jesús tiene su origen en España. Es probable que fuese tallada en España en algún punto de la segunda mitad del siglo XVI o antes. La leyenda cuenta que el Niño Jesús se apareció milagrosamente a un monje, quien creo la estatua a partir de su visión. Una leyenda diferente dice que la estatua pertenecía a Santa Teresa de Jesús, que veneraba enormemente la infancia de Jesús y difundió la veneración al Niño Jesús por España. Se dice que ella la dio la estatua a una amiga cuya hija se iba a casar en Praga.
Se sabe con certeza que la estatua del Niño Jesús fue traída a Praga por la duquesa Española María Manríquez de Lara, que se casó con Vratislav de Pernstein en 1556. Más tarde, ella dio la estatua a su hija Polyxena de Lobkowicz como regalo de bodas. Ella veneraba la estatua y obtuvo consuelo y ayuda de ella en numerosas ocasiones.
Polyxena de Lobkowicz donó la estatua como regalo para el monasterio de los Carmelitas Descalzos en la iglesia de Nuestra Señora de la Victoria. Los Carmelitas pusieron la estatua en la capilla del noviciado para que los jóvenes monjes aprendieran las virtudes del Niño Jesús. Los novicios recibieron positivamente la estatua y realizaban cada día sus oraciones ante ella. Después, el noviciado se clausuró en Praga y la veneración del Niño Jesús casi desapareció.
En 1631 los sajones tomaron Praga. Los Carmelitas huyeron del monasterio, que fue saqueado y la estatua del Niño Jesús sufrió daños y fue tratada como un objeto sin valor.
Los monjes volvieron a Praga en 1637. Con ellos se encontraba el Padre Cirilo de la Madre de Dios, originalmente de Luxemburgo, que recordaba sus años como novicio y la poderosa intervención del Niño Jesús. Él encontró la estatua entre unos trastos viejos. Con gran pena, se dio cuenta de que los dos brazos se habían roto. Durante el rezo, escuchó decir al Niño Jesús: “ten piedad de mí y yo tendré piedad de ti. Dame mis brazos y yo te daré mi paz. ¡Te bendeciré tanto como tú me veneres a mí!” Al final, el Padre Cirilo fue capaz de dar unos nuevos brazos al Niño Jesús.
El Niño Jesús comenzó a bendecir al monasterio, a la gente local y a toda la ciudad de Praga. Se le acreditan curaciones milagrosas y, entre otras cosas, se dice que salvó a Praga durante el asedio sueco en 1639. En aquella época, la estatua se encontraba en el coro, donde los creyentes no podían venerarla públicamente.
En 1641, la estatua se movió a una capilla en la iglesia, a la izquierda tras la entrada (hoy Capilla de la santa Cruz). En 1651, la estatua se llevó en procesión por las iglesias de Praga.
En 1655, la estatua fue coronada por el Obispo de Praga. El número de milagros y peticiones cumplidas siguió aumentando.
La capacidad de la capilla dejó de ser suficiente. Multitud de admiradores bloqueaban la entrada a la iglesia. Por esta razón, en 1741 la estatua se llevó a su localización actual, a la derecha en la parte central de la nave de la iglesia. En 1776, se construyó un altar digno para la estatua.
La emperatriz María Teresa donó personalmente una túnica bordada para el Niño Jesús en 1754. La veneración del Niño Jesús de Praga comenzó a expandirse a otros países del antiguo Imperio Austriaco.
En 1776, se construyó un altar digno para la estatua. Ambas paredes del camarín están cubiertas con placas en agradecimiento por las intervenciones.
El sucesor al trono, José II (1780-1790), inició una campaña contra los monasterios y la religión de la gente común. El monasterio carmelita de Malá Strana fue abolido como parte de las reformas de José. La iglesia y el altar del Niño Jesús entraron en decadencia.
La restauración del altar en 1879 tuvo éxito, pero el Niño Jesús tuvo que pedir el dinero para la restauración personalmente. Hizo un peregrinaje por los conventos femeninos de Praga con una bolsa para ofrendas. Se recolectó la suma necesaria de dinero y al mismo tiempo resucitó la veneración por el Niño Jesús. Noticias de milagros llegaban desde todo el imperio austrohúngaro.
El 300 aniversario de la veneración del Niño Jesús fue señalado con gran esplendor. El Niño Jesús también recibió mucha atención de los participantes del Congreso Católico de 1935. En el paso del siglo XIX al XX la veneración por el Niño Jesús de Praga se extendió por todo el mundo milagrosamente. Creció especialmente en España, de donde es originario. Los españoles y portugueses cruzaban el Océano Atlántico con imágenes y estatuas del Niño Jesús, a los países de Sudamérica. Gracias a los misioneros, colonos e inmigrantes europeos, el Niño Jesús de Praga es conocido en India, China, Filipinas y Norteamérica.
Debido a las dictaduras nazi y comunista, la veneración fue silenciada durante más de 50 años. De todas maneras, todavía muchos peregrinos viajaban para ver al Niño Jesús, principalmente desde países de habla hispana.
En 1993, los Carmelitas Descalzos regresaron a la Iglesia de Nuestra Señora de la Victoria. La veneración por el Niño Jesús volvió a nacer.
El acontecimiento más importante sin duda fue la visita del Papa Benedicto XVI en 2009. En su discurso, el Papa dijo que el Niño Jesús de Praga demostraba la cercanía y el amor de Dios a través de su ternura infantil. El Papa rezó por los niños que son víctimas de la violencia y de cualquier forma de abuso. También rezó por las familias que sufren rupturas e infidelidades. Ofreció una corona al Niño Jesús como regalo.