Los trabajos de renovación del altar mayor se llevaron a cabo por etapas entre los años 2006 y 2020. Durante 2018 y 2019, el equipo de restauración, bajo la dirección de Mgr. Daniel Talavera, trabajó en la recuperación de la arquitectura de madera de las columnas y cornisas, las estatuas y los ornamentos dorados. La apariencia final del altar combina oro y láminas de cobre. Esta combinación cromática, única en Centroeuropa por su extensión, es la que lucía el altar en el momento de su creación, en el primer cuarto del siglo XVIII.
“Hace algunos años, al inicio de la restauración del interior de este templo (…) fui invitado por el monasterio como experto para definir el concepto general y el proyecto de restauración de su espacio, especialmente de todos sus altares. La restauración es un proceso sumamente exigente en el que se vela por la preservación de la obra en sí, especialmente de su esencia, y se buscan caminos para recuperar la presentación original de cómo lucía cada monumento en la época de su creación.
Todos los bienes muebles de este templo han experimentado numerosos cambios desde su instalación en el siglo XVII, especialmente en la coloración de las policromías de la decoración escultórica de los distintos altares. El proceso de restauración y la búsqueda del camino correcto fueron precedidos siempre por un amplio debate con la participación de representantes del Instituto de Patrimonio; se analizaron con gran detalle todos los estudios de restauración, que sirvieron de base para el dictamen inicial.
En la decoración escultórica de los altares —figuras de santos y ángeles— se retiraron repintes posteriores, especialmente en las capas polícromas de las encarnaciones. En numerosos lugares se había aplicado un nuevo dorado sobre nuevas capas de preparación de tiza. Esta capa de tiza era muy gruesa, por lo que degradaba totalmente el magistral y expresivo modelado original de la talla y, al mismo tiempo, cubría la capa original fragmentaria sobre la cual se había colocado la lámina de cobre. Fue precisamente ahí donde se decidió retirar aquel dorado, probablemente del siglo XIX, y realizar una reconstrucción utilizando dicha lámina de cobre.”
“Como ya es evidente tras la finalización de varias etapas previas, el proyecto de restauración fue muy bien elegido; esa autenticidad genera un impacto muy positivo en el espacio de la iglesia.”
Doc. Petr Kuthan, escultor académico y restaurador
El coste total de estos trabajos de restauración ascendió a 16,5 millones de coronas checas (CZK).
La renovación fue financiada por el Monasterio del Niño Jesús de Praga a través de las aportaciones de numerosos donantes particulares, una subvención de la Ciudad de Praga (2017: 1,2 mill.; 2018: 2,2 mill.; 2019: 1,2 mill. CZK) y subsidios del Ministerio de Cultura de la República Checa (2006-2018: 1,36 mill. CZK).